Siempre he pensado que los hijos únicos se pierden de mucho al no tener hermanos. Por lo general, crecer con ellos es una gran experiencia, sobre todo si eres la menor. Yo tengo dos hermanos cuates, seis años mayores que yo. Cuando era niña, mi relación con ellos no era la mejor; jugaba sola a menudo. Con el tiempo, poco a poco, mi relación con ellos y con mi familia fue mejorando.