Año 12 casa, cada vez que llegaba la media noche allá por el oriente se levantaron desde la tierra hasta el cielo luminosas lenguas de fuego que desaparecían al amanecer. El hecho descrito en el Códice Florentino en el libro XII, folios 1r y 1v,[i] según este, se trató de un tetzahuitl [ii] que presagiaba la llegada de los españoles, entonces lo podríamos ver como una premonición del futuro choque de civilizaciones para el que sin saberlo, los mexicas se habían preparado desde que salieron de Aztlán.
Preparación cuyos pasos dejaron huellas en su obra poética, que, lejos de ser solo un adorno cultural, aquí sustentaremos que se trata de una fuente de primera mano para comprender las ambiciones y contradicciones de la expansión del imperio mexica a través de guerras y batallas.
De hecho existe una carencia de estudios al respecto de la guerra en el México mesoamericano [iii]. Sin embargo, veamos un poema en el que hay referencias a tácticas bélicas básicas como el sitio de una plaza, el cual fue recitado por el príncipe poeta Ayocuan Cuetzpaltzin de Tecamachalco (mediados del siglo XV-principios del siglo XVI): “Asediada, odiada / sería la ciudad de Huexotzinco,/ si estuviera rodeada de dardos, / Huexotzinco circundada de espinosas flechas”[iv]. La fuente nos dice que este verso procede del año 1490, si bien para aquel año el altépetl de Huexotzinco aún vivía tiempos de bonanza, por lo que podemos darnos cuenta en el verso ya se vislumbraba cierta niebla de guerra, puesto que es a finales del siglo XV cuando estallaron luchas internas que pronto se convirtieron en un conflicto regional que arrastró a mexicas y a tlaxcaltecas, lo cual propició que dicho altépetl perdiera parte de la fuerza que había mantenido hasta ese momento.[v]
Tal como nos lo señala la princesa poeta Macuilxochitzin (1435–?), otros teatros de operaciones en el que actuaron los ejércitos mexicas, se ubicarían hacia el este de la actual Sierra de Guadalupe: “Sobre nosotros se abren / las flores de guerra,/ en Ehcatépec, en México,/ con ellas se embriaga el que está a nuestro lado. ” [vi] En las orillas del lago de Texcoco : “Se han mostrado atrevidos/ los príncipes,/ los de Acolhuan,/ ustedes los tecpanecas.”[vii] Y al suroeste del altiplano central: “Por todas partes Axayácatl/ hizo conquistas,/ en Matlatzinco, en Malinalco,/ en Ocuillan, Tequaloya, en Xocotitlan./ Por aquí vino a salir./ Allá en Xiquipilco a Axayácatl/ lo hirió en la pierna un otomí,/ su nombre era Tlilatl.”[viii]
Después de los avances sobre este último teatro, llevados a cabo de la mano del huey tlatoani Axayácatl (1450-1481), y a raíz de los mismos, se producirán violentos choques armados con otra potencia de la época: Tzintzuntzan, el imperio purépecha. Los cuales se saldaron de manera desfavorable para el tlatoani, cosa que resentirá hacia el final de sus días, como lo demuestran estos versos que él mismo compuso: “Yo el esforzado en la guerra,/ yo Axayácatl,/ ¿acaso en mi vejez/ se dirán estas palabras de mis príncipes águilas?/ Que no sea así, nietos míos,/ yo habré de dejarlos. Se hará ofrenda de flores,/ con ellas se ataviará, el Guerrero del sur./ Estoy abatido, soy despreciado,/ estoy avergonzado, yo, su abuelo Axayácatl./ […] Una y otra vez heridos por la piedras,/ los mexicas se esfuerzan./ […] No descansa él con su escudo,/ allí comienza él con los dardos,/ con ellos hiere Itlecatzin ”[ix].
Los batallas que van librando los mexicas en los distintos teatros referidos por Macuilxochitzin, configuran sus pretensiones geopolíticas que basaron en aprovechar la estructura radial constituida por las vertientes fisiográficas (las sierras y ambas costas) que el altiplano central amarraba,[x] con lo cual México-Tenochtitlan consiguió beneficiarse “de los intercambios comerciales y de los raudales de tributos e impuestos”,[xi] además de que a partir de controlar este territorio intentó redefinir regiones a través de “un proceso de poblamiento” [xii].
Cómo se había dicho más arriba, los mexicas terminarían interviniendo militarmente en Huexotzinco, movilización en la que contó con el apoyo de su aliado el altepetl de Texcoco, gobernado por el tlatoani Nezahualpilli (1473-1515), el cual nos deja un poema llamado “Canción de Nezahuapilli durante la guerra con Huexotzinco” en el que hace alusión precisamente a aquellas vertientes hacia las que van tomando dirección las conquistas de los mexicas: “El águila grazna,/ el jaguar gime,/ tú mi principe Macuilmalinalli./ Allá en Poctlan, Tlapallan,/ llegan y hacen la guerra los mexicas.”[xiii] Por un lado tenemos a Poctlan (actual Pochutla) que se encuentra de camino hacia la costa del Pacífico, y por el otro se encuentra Tlapallan, que si bien se trata de un lugar mítico, este se encontraría en algún lugar de la costa del Golfo de México [xiv].
Los mexicas también compusieron versos cuyos autores se perdieron en el tiempo, y cuya finalidad era exaltar su carácter de sociedad militarizada: “Nada como la muerte en la guerra,/ nada como la muerte florida,/ la ha venido a amar el Dador de la vida,/ lejos, la veré, la quiere mi corazón” [xv].
Como hemos visto en su poesía nos ofrecen algo que los anales y las crónicas no pueden transmitirnos, es decir, las voces que dan sentido al conflicto y el tono emocional de las complejidades geopolíticas que muchas veces debieron dirimirse en los campos de batalla: “Se entreveran las banderas/ en el interior de la llanura,/ las puntas de obsidiana cual flores de mezquite,/ se entrecruzan" [xvi].
[i] Códice Florentino Digital: https://florentinecodex.getty.edu/es/book/12/folio/ir [Consultada el 8 de febrero de 2026]
[ii] Cosa espantosa o agüero. Según el traductor nahuatl-español Aulex, basado en el diccionario elaborado por fray Alonso de Molina. https://aulex.org/nahuatl/?busca=tetzahuitl [Consultada el 8 de febrero de 2026]
[iii] Bueno, Isabel. (2006). La Guerra mesoaméricana en epoca mexica. En Estudios De Cultura Náhuatl 37. (diciembre). Pp: 253-274. https://nahuatl.historicas.unam.mx/index.php/ecn/article/view/9321. [Consultada el 8 de febrero de 2026]
[iv] Rodríguez, Jorge. Compilador (2022). Poesía prehispánica: Flor y canto. P: 34. Editores Mexicanos Unidos S.A.
[v] Brito, Baltazar. (2021). Huexotzinco: el otro conquistador. En: Guerra, política, instituciones y derecho prehispánico en Mesoamérica. Guerrero, Luis; Rodríguez, Laura; Guerrero, Alonso; Corona Eduardo. (Coordinadores). Pp: 521-528. Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México.
[vi] Rodríguez (2022): 77.
[vii] Ídem
[viii] Ídem
[ix] Ídem: 85
[x] García, Bernardo. (2004). El desarrollo regional y la organización del espacio, siglos XVI al XX. P: 15. Serie Historia Económica de México. Editorial Océano. Universidad Nacional Autónoma de México.
[xi] Ídem.: 17.
[xii] Ídem.
[xiii] Rodríguez (2022): 109.
[xiv] Johansson, Patrick. (2016). Vejez, muerte y renacer de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl. En Arqueología Mexicana núm. 139. Mayo-junio 2016. pp. 16 – 25.
[xv]León-Portilla, Miguel. (2011). Estudio introductorio a los Cantares. Universidad Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Históricas. P:199.
[xv1] Ídem. P: 198.