La cortina de mi ventana ondeaba con fatiga, como si también sufriera los efectos de la primera ola de calor del año. Al caer la noche, la temperatura no ofrecía ningún abrigo templado. Es probable que nuestras cobijas se hayan convertido en el primer enemigo a vencer a la hora de la siesta.
La situación no era para tomarla a la ligera: del cuatro al seis de abril en el Noreste, Oriente, Sureste y Sur, se presentó una alarmante temperatura de 40 a 49°C. En el Occidente del país se presentó de 35 a 42°C y en el Altiplano se mantuvo de 28 a 35°C.