El presente número convoca a creadorxs, escritorxs y artistas a habitar un espacio de enunciación y provocación en torno al goce de la diversidad sexual. Entendemos este concepto no como una categoría estática, sino como un universo de identidades, afectos y deseos que se construyen fuera y en contra de la cisheteronorma —ese mecanismo de control político y social que históricamente ha buscado regular los cuerpos, las alianzas afectivas y los proyectos de vida.
El enfoque de esta edición propone un giro político y estético fundamental: desplazar la mirada de la carencia y el trauma para centrarla en la potencia de nuestras vidas. Si bien reconocemos que las comunidades LGBT+ hemos habitado los márgenes —esquivando los radares de las estructuras institucionales que facilitan una vida digna—, también sabemos que la periferia es un territorio de profunda invención.
Esta convocatoria busca ser un escaparate para exponer, reivindicar y celebrar las complejas formas de hacer mundo que hemos gestado. No nos interesa retratarnos únicamente desde la lógica de la supervivencia y la revictimización, sino desde el disfrute, la fiesta, la contracultura, el lenguaje propio y la complicidad cotidiana. La diversidad es, en sí misma, un panorama lleno de matices.
Por ello, abrimos las páginas de La Sílaba a propuestas visuales, literarias, ensayísticas o poéticas. Convocamos a quienes sostienen una idea, un archivo, una ficción o una reflexión que capture los destellos de las lenchitudes, joterías, bisexualidades, transgresiones trans y no binariedades que sostienen nuestro tejido colectivo. Buscamos miradas tan vastas, complejas y, sobre todo, gozosas como nuestras propias existencias.