1936-1939 son los años grabados en un monolito que fue erigido décadas después en el lugar donde ocurrió un asesinato: “Si es guerra, no hay crimen./ Se ve un prisionero. Camina/ Con paso forzado hacia donde/ Se concentra alguna milicia / […] dispara, no avisa/ La figura del prisionero/ Se doblega, casi caída.”[i] Le sentenciaron con injurias –por ser “rojo”, “maricón” y por haber agraviado con sus escritos al poder local–.
Aquel fragmento del poema “En la televisión”, del español Jorge Guillén (1893-1984), aunque redactado en otro tiempo y contexto, bien puede describir la escena en la que Federico García Lorca (1898-1936) es fusilado en los primeros días de un conflicto en el que la milicia ejecutora se componía de familiares y vecinos; es decir, la guerra civil.
La contienda comenzó con la sublevación de la cúpula militar –que terminaría encabezando el general Francisco Franco– con el propósito de derrocar al gobierno del Frente Popular. Lo que se pretendió como un levantamiento estratégico se transformó pronto en “una guerra cruel y confusa”,[ii] marcada por una violencia larvada años antes.
A continuación se analizarán dos piezas que han pasado a la categoría de grandes obras en sus respectivas lenguas: el poema popular “El cantar del Monte Abarrán” y el poema de Lorca “Romance de la Guardia Civil española”. Ambas remiten a acontecimientos previos, y muestran cómo España se enfiló a aquel episodio en el que se encontraron de frente un ejército fogueado en campañas coloniales y una clase trabajadora cada vez más organizada y dispuesta a luchar por sus demandas.
La primera obra nos habla de una derrota de los soldados españoles ocurrida durante la llamada Guerra del Rif (1921-1926), en la siguiente estrofa: “¡Oh, Monte Abarrán! ¡Oh caries de los huesos! /donde estalló el cañón y se mordieron los caballos, /donde tirados como peces estaban los soldados ”.[iii] España, que alguna vez fue un gran imperio, luchaba por retener las pocas colonias que le quedaban, enfrentando una insurgencia de tribus autóctonas del actual Marruecos, la cual estaba liderada por el caudillo Abd El-Krim (1883–1963). El canto pasó a formar parte de la memoria colectiva de tales tribus, narrando con tono épico la rebelión que mantuvieron contra la ocupación española: “Atacaron los Ait Urriaguel, niños y ancianos, ”[iv] y más adelante nos dice: “luchasteis con vuestras manos, lucharon también las mujeres, / con botijos de agua en su espalda, subían roquedales,/ siempre iban cuesta arriba y cargadas.”[v] En estos fragmentos se observa cómo aquella sociedad tribal se volcó a la insurrección con la participación de niños, ancianos y mujeres.
Sin embargo, “El cantar” también registra la forma en que la insurgencia fue diezmada y finalmente derrotada: “¡Oh, Mulay Mohand!, más no podemos aguantar, /los aviones desde el cielo y las fragatas desde el mar./ ¡Oh, madre mía! ¡cuánto lloré! /Amakran, mi poblado, desierto quedó.”[vi] El bombardeo descrito en los versos es el que cayó sobre la localidad de Annual, siendo la novedad en el empleo de la aviación para castigar a una población que se encontraba en resistencia. Aunque aquí encontraremos otras referencias al uso de tácticas contrainsurgentes, concluiremos señalando que estas, una vez ensayadas, pasarían a ser aplicadas por los sublevados en la península.[vii]
Así, mientras que el Rif era un laboratorio, dentro de España germinaba el desgarro.
Si bien Lorca no tenía, como tal, una adscripción política, señaló el quiebre de la nación española en su obra de teatro “La casa de Bernarda Alba”, y también, en la composición que aquí nos interesa, el “Romance de la Guardia Civil española”: “Los caballos negros son. /Las herraduras son negras. /Sobre las capas relucen /manchas de tinta y de cera. /[…] Pasan si quieren pasar, /y ocultan en la cabeza /una vaga astronomía /de pistolas inconcretas.”[viii]
De esta manera nos va describiendo a aquel cuerpo estatal al que muchas veces se le destinó a reprimir manifestaciones populares, tal como ocurrió en 1923, cuando en Andalucía los campesinos se fueron a huelga protestando contra el sistema caciquil que imperaba, en medio del creciente auge del movimiento obrero en los años veinte.
Aunque no se conoce una afirmación expresa del autor de que “El romance …” estuviera basado en la represión de dicha huelga, nos deja pistas que dan a entender que así fue: “Detrás va Pedro Domecq /con tres sultanes de Persia /[…] Agua y sombra, sombra y agua /por Jerez de la Frontera.”[ix] Ello se debe a que hace mención del cacique Juan Pedro Domecq, originario de Jerez de la Frontera y uno de los terratenientes afectados por la huelga.[x] Además, la virulenta represión llevada a cabo por la Guardia Civil –que consistió en detenciones de jornaleros y campesinos, quema de sus viviendas, cortijos, incluso de sus cosechas–[xi] parece aquí descrita: “Tercos fusiles agudos/ por toda la noche suenan. / La Virgen cura a los niños/ con salivilla de estrella./ Pero la Guardia Civil/ avanza sembrando hogueras,/ donde joven y desnuda/ la imaginación se quema.”[xii] A tal punto queda referido y revelado el actuar de la Guardia bajo el mando de un tal Velasco Simarro, que será el mismo quien posteriormente daría la orden de aprehensión y fusilamiento de Lorca.[xiii]
A pesar de la represión, el movimiento de los trabajadores se multiplicó y, de acuerdo con Juan I. Ramos, fue un factor en la transición de la monarquía a la república en 1931, llegando a realizar acciones directas como la toma de tierras y fábricas en 1936.[xiv] Ante esto, no es difícil imaginar que entre la burguesía saltó una súplica: “¡Detenedle!”.
[i] Jorge Guillén, En la televisión, en Antología poética de la generación del 27. Manuel Cifo González, 2002 (compilador). Editorial Suma de Letras. P.68
[ii] El asedio del Alcázar, en Las grandes batallas del siglo veinte, 1981.Editorial Uteha. P. 698-699
El caso de Lorca es un ejemplo de muchas otras venganzas o ajustes de cuentas donde lo personal se mezcló con lo político. Además se dieron infiltraciones en ambos bandos. En el aspecto geopolítico, la intervención en principio de Alemania e Italia, y posteriormente de la URSS se dieron por afinidad ideológica, al grado de que los conflictos internos de estos dos últimos terminaron teniendo su reflejo en España. Finalmente, en la guerra convergieron personajes de distintas nacionalidades y relevantes en diferentes ámbitos como Ernest Hemingway (escritor), Luigi Longo (político), Wolfram F. von Richthofen (militar), Angelines Fernández (actriz), y Eulalio Ferrer (empresario).
[iii]Mohamed Abrighach, 2022, p. 89. España y la batalla de Annual en El poema de Dhar Oubarran. (Epopeya poética rifeña de 1921). En Studia Historica. Historia Contemporánea, 39, Pp. 73–92: https://doi.org/10.14201/shhc2021397392 [Consultada el 25 de febrero de 2026]
[iv]Ídem. P. 89
[v] Ídem. P. 90
[vi] Ídem. P. 87
[vii] Por ejemplo, para Mohamed Abrighach “Annual fue el Guernica del Rif” (P. 87)
[viii] Federico García L., 1997 Romance de la Guardia Civil española. En Romancero gitano. P. 75, Editorial Océano de México. (Original publicado en 1928)
[ix] Ídem. P. 77
[x] Francis Reina Corbacho, 2023. Huelga agrícola y represión: la intrahistoria del “Romance de la Guardia Civil” de García Lorca. En Real Asociación Española de Cronistas Oficiales: https://www.cronistasoficiales.com/huelga-agricola-y-represion-la-intrahistoria-del-romance-de-la-guardia-civil-de-garcia-lorca/ [Consultada el 25 de febrero de 2026]
[xi] Ídem.
[xii] Federico García L. P. 79.
[xiii] Francis Reina C.
[xiv]Juan Ignacio Ramos, 2006. Lecciones de la revolución española. Prefacio a La revolución española (1930-1939). Selección de escritos, León Trotsky. Fundación Federico Engels. P. 11 y 26.