1929, una mañana como cualquier otra a las faldas de los Andes: “tiembla la pulpa campestre/ del polen de los surcos/ y de la médula del viento/ el aire pule con amor/ el cerro dulce/ […] OH ANDINO SABOR DE FRUTA/ CANCIÓN DESVANECIDA EN EXTÁSIS/ ¡cómo se astillan el pedernal y el alma/ en el efluvio que amanece!”[i]
Con este bello cuadro trazado en los versos del poema “Matinal” de Gamaliel Churata (1897-1969) iniciaremos un acercamiento al vanguardismo andino –movimiento literario surgido en Perú durante los años 1920–, para comprenderlo como la arista de una concepción más amplia que encaja en la denominación dada por Vicente Mendoza (activista estudiantil peruano activo en aquella década): beligerancia indigenista.
I: De la feudalidad española a la expansión del capitalismo agrario
La intención de buscar la construcción de una emancipación no solo política, sino también cultural,[ii] presentó al indianismo como una reividicación de la raíz inkaica, ante resabios del colonialismo español: las encomiendas, la esclavitud, el anonadamiento espiritual y el fanatismo religioso.[iii] De hecho la encomienda como estructura agraria evolucionó hacia un sistema de haciendas cuya expansión a principios del siglo XX, en localidades como Puno y Cusco, se produjo a costa del despojo de tierras a comunidades campesinas[iv] (y, por lo tanto práctiamente indígenas).
A este régimen económico-social y político –estructurado desde el nivel local hasta el nacional y basado en el despojo, la opresión, y explotación de los indígenas por parte de terratenientes– el célebre pensador José Carlos Mariátegui (1894-1930) lo llamaría gamonalismo,[v] denunciando sus condiciones de semiesclavitud.[vi]
II: Beligerancia indigenista
“Arriba los pobres del mundo/ De pie los esclavos sin pan.”[vii]
La violencia implícita del gamonalismo obtuvo por respuesta una serie de levantamientos indígenas desde 1901 hasta 1946, precisamente en Puno y Cusco.[viii] Estos se dieron en defensa y reclamo de sus tierras y de su organización comunal conocida como ayllu, la cual tiene raíces incaicas y, como concepto, alude a una unidad social, económica y política. Para 1915, surgiría una rebelión encabezada por el caudillo Rumi Maqui,[ix] en la que se pretendió la instauración del Estado Federal del Tahuantinsuyo,[x] con ejércitos indígenas incluidos, como un proyecto:“para restaurar y luego mantener un pasado que se va actualizar.”[xi]
Si bien el movimiento fue sofocado a fuego, pocos años después se crearía el Comité Pro Derecho Indígena Tahuantinsuyo, que se vería robustecido al calor de una nuevo alzamiento en 1923. Como parte de las rebeliones y de defensa del ayllu, los indígenas crearon escuelas propias para obtener una educación básica y conocimientos sobre sus derechos. Estos intentos, reprimidos frecuentemente por los gamonales–[xii] fueron la semilla para que la beligerancia indigenista y la reivindicación cultural adquirieran su vertiente literaria. Así, se fundó el grupo Orkopata por Gamaliel Churata en 1925, [xiii] con la participación del poeta Alejandro Peralta.
III: Fricción como contacto, oposición y esfuerzo
La beligerancia indigenista creó una situación donde se revelaría que en el contacto entre ambos polos (lo occidental y lo andino) hay una oposición latente y un esfuerzo necesario para afrontarla. De esta manera, la oposición entre el gamonalismo y el ayllu como estructuras productivas, políticas y simbólicas se refleja en una fricción cultural. Dicha tensión está presente en la obra de Alejandro Peralta, quien no busca resolverla, sino enfatizarla para construir su obra, como por el poemario “Ande”.[xiv] Veamos a continuación uno de sus poemas publicados en el mítico Boletín Titikaka para identificar como el vanguardismo andino parte de dicha fricción.
IV: “El indio desertor”
“luna inyectada de aullidos / estampa pascual del pueblo / en esta esquina la luna es un ojo de puma / carne de roca en flor / […] BRAVO CHOLO CHARANGUERO/ TEJE I DESTEJE TUS NERVIOS/ en el peñascal el silico ha estado afilando los días / el pueblo huyó de sus ojos humareda de pólvora / atrás dejó desjarretada la pampa / camina camina INDIO / al viento tu ovillo de leguas / el silico se ha desertado del batallón por su pedazo de tierra / al ayllu le están ardiendo las manos / a ver si me hunde el camino camino adelante / […] DERREPENTE LAS CORNETAS HACEN CAER A PEDAZOS EL CIELO.” [xv]
Si bien en los dos primeros versos juega con mantener una métrica clásica octosilábica, conforme avanza, esta se descompone dando paso al estilo vanguardista. Aquí, las sílabas tónicas llevan el ritmo y, aunque la cadencia es variable, se presta para una entonación dinámica, sello característico de la poesía de Peralta. Observamos la unidad de una referencia cósmica (la luna) lo telúrico: la roca, el peñascal, la pampa. Con esto crea un efecto paisajístico donde se desenvuelve el indio como sujeto, junto con la fiereza del puma, el pueblo que huye, la pólvora, el pedazo de tierra, el ayllu de manos ardientes, el fuerte sonido de las cornetas.
Entre el uso breve de la métrica clásica, el paso a un canto en español indianizado, y la tensión (la huida, la pólvora … el ardor), nos situamos ante la participación activa de la poesía en la lucha por la emancipación, al buscar la creación de una identidad propia que emerge de la fricción dada en las condiciones materiales y culturales.
[i] Mamani, Mauro; Quiroz, Esteban. Editores. (2016). Boletín Titikaka [Edición facsimilar. Original 1926-1929]. Lluvia Editores. P. 64.
[ii]Ídem. P. 113
[iii]Ídem.
[iv]Murri, María L. (2019). Los movimientos campesinos de la sierra peruana: una mirada desde la colonialidad/descolonialidad del poder (1959-1969). Millcayac - Revista Digital de Ciencias Sociales, vol. VI, núm. 10, pp. 101-124, https://www.redalyc.org/journal/5258/525866950006/html/ [Consultada el 17 de marzo de 2026]
[v]Quispe, Ulpiano. (2015). Poder y violencia política en la región de Ayacucho. Lluvia editores. P.23.
[vi] Véase: Mariátegui, José Carlos (2005) Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, 1ª ed. Buenos Aires, Lima: El Andariego. (original 1928).
[vii] Boletín Titikaka. P. 138.
[viii] Ruelas. David. (2019). Los movimientos indígenas y la educación del siglo XX en el sur andino puneño peruano. Revista Historia de la Educación Latinoamericana, vol. 21, núm. 33, pp. 61-85, Universidad Pedagógica de Colombia – UPTC. https://doi.org/10.19053/01227238.9354 [Consultada el 17 de marzo de 2026]
[ix] Traducido del quechua significa Mano de piedra. Su nombre original era Teodomiro Gutiérrez, y habría sido sargento de caballería en el ejército peruano.
[x]Este vendría a ser el nombre original de lo que hoy conocemos como imperio Inca.
[xi]Ruelas. David. 2019.
[xii]Ídem.
[xiii]Ídem
[xiv]Sergio A., Luján. (2025). La representación de la poesía transcultural en Ande (1926) de Alejandro Peralta. Metáfora. Revista de literatura y análisis del discurso, 15, pp. 284-288 https://www.metaforarevista.com/index.php/meta/article/view/508 [Consultada el 19 de marzo de 2026]
[xv] Boletón Titikaka. P. 114.