1861: “Año armado, año de lucha,/ No hay rimas delicadas ni versos de amor sentimentales para ti, año terrible./ No tú, como un pálido aspirante a poeta …”,[i] escribió Walt Whitman (1819-1892) al referirse al año en el que se ha alzó Secessia[ii] para defender su libertad de practicar la “peculiar institución” de la esclavitud. Los Estados Unidos de América, aquel país llamado a convertirse en un gran imperio después de la firma del tratado Guadalupe-Hidalgo, vería tambalear su cohesión al definir las particularidades de su modo de producción. Así se dio paso a la primera guerra moderna de la historia,[iii] la cual hizo estallar en pedazos las viejas formaciones de combate.
Whitman, al desempeñarse como enfermero en hospitales que atendían a los heridos de los combates, es testigo directo de aquel drama. Por lo tanto, su poesía constituye una fuente primaria para comprender como la Guerra Civil Norteamericana se convirtió una revolución democrático-burguesa.[iv]
I: El bardo de un nuevo imperio
Cuando se desencadenó la guerra civil, Whitman ya era un autor con un gran título bajo el brazo: Hojas de hierba. Se trata de un poemario donde exalta la virtud que encuentra en la futura superpotencia nuclear. Veamos algunas líneas de los distintos poemas incluidos en dicha obra. En Yo canto para mí mismo: “Yo canto para mí, una simple y aislada persona,/ Sin embargo pronuncio la palabra democracia, la palabra Masa”, en A las naciones extranjeras: “que definen a América, su atlética Democracia;” y Venido de Paumanok: “La grandeza del Amor y de la Democracia”.
Presentado de esta forma, el concepto se muestra como una virtud inherente a América.
Su activa postura abolicionista –visible en sus servicios a la Unión como enfermero, al no ser ya apto para el servicio militar– es un elemento clave si se pretende comprender el por que existe un fuerte componente político desde la publicación misma de aquel poemario. Whitman se autodenominaba «mesías» o «redentor»,[v] dirigía un gran mensaje a su país. ¿Qué mensaje?, cabría preguntarse, dado que en aquel momento era aún se desconocía el papel que EU jugaría en la historia.
II. La forma.
El mensaje está codificado en una prosa tan novedosa como poderosa; no por nada formidables representantes de las letras hispanas le han rendido tributo. Por ejemplo, José Martí afirmó que su poesía correspondía a una humanidad nueva, y señaló su ruptura con los esquemas clásicos como los serventesios.[vi] Por su parte, Jorge Luis Borges, quien prologó una edición de Hojas de hierba, lo considera “un hombre de genio” que llevó a buen término un experimento: la creación una epopeya plural que pretendía abolir el viejo esquema del personaje central (superior a quienes lo rodean). El resultado un tipo de héroe que, como “símbolo de la populosa democracia, tenía que ser innumerable y ubicuo.”[vii]
Veamos uno de los poemas de Whitman que mejor sintetiza lo anterior, titulado Para ti, vieja causa: “¡Para ti, vieja causa!, / tú, causa justa, apasionada, simpar,/ idea firme, implacable, dulce,/ imperecedera en el tiempo, las razas y los países,/ tras una guerra, extraña y funesta, una magna guerra librada por ti/ (creo que todas las guerras de la historia se han librado, en realidad, y seguirán librándose siempre, por ti),/ te dedico estos cantos, para acompañar tu marcha eterna.” Es la epopeya de un personaje de innumerables rostros, de cualquier raza, de cualquier país o tiempo, que se abre paso por encima de la versifación tradicional, proponiendo un estilo inédito hasta entonces.[viii]
III. El fondo.
Whitman se erige como un profeta, antes que como un poeta, de la “buena nueva americana”: la de un país que construye su identidad hacia el oeste.[ix] Dejemos esto último para más adelante, ya que contiene en si mismo el germen de la conclusión que se extrae al leer a Whitman cuando fenece el mundo unipolar.
Centrémonos, por ahora, en la buena nueva americana, y en cómo en su fondo yacen los fundamentos del liberalismo burgués: “¡Americanos! ¡Conquistadores! ¡Avanzadas humanitarias! / ¡Las más avanzadas! ¡Centenarias avanzadas¡ ¡Libertad!/ ¡Masas! /Para vosotros un programa de cantos.”[x] Así mismo, recalquemos que el autor alude continuamente a la democracia como concepto absolutamente abstracto: “Yo prefiero la pretérita palabra original, entrego el signo/ de la democracia;/ ¡Por Dios! No aceptaré nada que los otros no puedan/ obtener en los mismos términos.”[xi] Esta pluralidad no tiene como consecuencia inmediata un reconocimiento del otro para sí; más bien los llamados a la libertad y la democracia invocan un sentimiento comunitario: “Creo que el gran propósito de estos Estados es fundar una / suprema hermandad, exaltada, previamente desconocida”.[xii]
Es en este comunitarismo donde anida la revolución burguesa, abraza la unidad sin cuestionar las diferencias estructurales. De esta manera, actos como la creación de milicias de soldados afroamericanos o el reparto de alimentos entre los pobres o hambrientos de la ciudad de Nueva Orleans –cuando esta cayó en manos de los unionistas en 1862– no eran más que meras medidas de contención para limar las contradicciones internas del unionismo.
IV: La guerra contra los bárbaros
Aquel bando, cuya figura destacada, Abraham Lincoln, era admirada por Whitman, se terminó por imponer, destruyendo las viejas estructuras económicas que eran un lastre para el desarrollo industrial. El poeta estaba en el lugar correcto de la historia, lejos de ser un impulsor del expansionismo, de justificar la invasión y el arrebato de territorios a aquellos que, según él, sin necesidad asesinaron la imagen de Dios,[xiii] tal como se refería a los mexicanos.
Cabe preguntarse, al tener en cuenta este trasfondo del bardo de América: si justificó la guerra con México, ¿el ideario que construyó nos ayuda a comprender como EU se ha explicado su posición como hegemón global? ¿Qué tanto de aquella justificación de Whitman se puede encontrar hoy en las acciones de este país contra Vietnam, Venezuela o Irán? o ¿en una eventual acción contra México otra vez?
[i] Mil ochocientos sesenta y uno. https://www.gutenberg.org/files/8801/8801-h/8801-h.htm#link2H_4_0004
[ii] Este sería el nombre que daría Carlos Marx a los Estados Confederados del Sur en sus continuos análisis entorno a la Guerra Civil. Véase: Kofman, Gabriel. (2014). “Análisis de la Guerra Civil Norteamericana desde la crítica de Marx y Engels y la teoría militar de Clausewitz”, En Cuadernos de Marte, año 5, No 6, Enero- Junio 2014: http://www.iigg.sociales.uba.ar/revistacuadernosdemarte [Consultada el 1 de mayo de 2026]
[iii] González-Regueral, Fernando. (2019) “Secesión (1861-1865): La guerra civil americana en la obra poética de Walt Whitman”. En Revista de Historia Militar, Número 126 (2019), pp. 13-44. P. 16 https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=306791 [Consultada el 9 de mayo de 2026]
[iv] De acuerdo con lo que afirma Kofman: “La Guerra Civil en Estados Unidos fue al mismo tiempo una revolución democrático burguesa y una guerra revolucionaria.”
[v] Moga, Eduardo. (S/F) “Introducción”. En Hojas de Hierba. Selección de prosas: https://www.solidaridadobrera.org/ateneo_nacho/libros/Walt%20Whitman%20-%20Hojas%20de%20hierba%20&%20%20prosas.pdf [Consultada el 13 de mayo de 2026]
[vi] Círculo de poesía. (2019). “José Martí sobre Walt Whitman”: https://circulodepoesia.com/2019/05/jose-marti-sobre-walt-whitman/ [Consultada el 13 de mayo de 2026]
[vii] Borges, Jorge L. (S/F) “Prólogo” En Hojas de Hierba. Selección de prosas.
[viii] ídem.
[ix] González-Regueral, Fernando. (2019). P. 28.
[x] Venido de Paumanok. P.24. En Hojas de hierba. Libros Tauro: https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Whitman,%20Walt%20-%20Hojas%20De%20Hierbas.Pdf [Consultada el 13 de mayo de 2026]
[xi] Canto a mi mismo. 24. P.120: ídem.
[xii]Hacia el este y hacia el oeste. P. 239: ídem.
[xiii] Whitman, Walt. (1846). Justificación de la guerra con México. En Memoria Política de México: https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/2ImpDictadura/1846JGM.html [Consultada el 16 de mayo de 2026]